miércoles, 13 de mayo de 2009

El mundo, hijo mio, no es un lugar agradable, más si lo comparamos con la calidez en la que estubistes sumergido durante 9 meses en el vientre de tú madre. És un sitio frio, lleno de disputas, egoismos, malas formas, y, el saber de un lugar o momento en el que puedas desconectar, es todo un tesoro ( si no viene alguien y lo jode, claro).
Pero no te creas que esto es así por naturaleza propia, no. El hombre és un ser de naturaleza egoista, incapaz la mayoria de las veces de hacer uso, de uno de los dones que se nos otorgo: LA COMUNICACIÓN.
Cada vez más nos encerramos en pequeñas habitaciones, en frente de minusculas pantallas de plasma, con unas ridículas letras aún más pequeñas, y nos creemos que estamos viviendo, conversando, ciberfo***, o vete tú a saber qué...
Perdemos el oremus por la frialdad que nos da la red, solo porque tenemos miedo de tener una conversación cara a cara, y que nos quiten eso tan preciado que tenemos, la sensación de ser los dueños de un microuniverso que hemos creado a base de pulsar teclas gastadas en un teclado.
El egoismo más puro y vil, el que deberia ser condenado por las más altas autoridades, porque va contra natura, que cada dia más, nos cueste expresarnos frente a nuestros conjeneres.
Pero bueno, que te voy a contar que no sepas, aveces olvido, que soy de la vieja quinta, y que en vuestro mundo, todos esos problemas, ya no existen, porque vendisteis el alma del ser humano, por unos pocos Terabytes más de almacenamiento...

Tú padre que te quiere.

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